Hay un pájaro azul que pía mucho en twitter. Este blog me sirve para hacer la digestión y ofrecer, a la vez, más alpiste
jueves, 31 de enero de 2013
España no es Urdanga
España. Titulares desoladores. La cuesta de enero más difícil para los que leen periódicos, ven la tele o tuitean compulsivamente. La corrupción se convierte en gripe estacional. Intuimos que es una patología crónica, pero ahora los medios, o tienen más soplones, o por fin se han decidido a dejar los teléfonos y pisar la calle. Demasiado afán de lucro.
Bárcenas. Barro en las escaleras de Génova.
Urdangarín.
Eufemianos sin eufemismos.
Sobres. Sobresueldos. Sobreimpresionados. Sobremanera. Sobres. Sobran.
El primero que demuestre demasiado afán de honradez que tire la primera piedra.
Y España murió lapidada. Pero de estas muertes injustas nos levantamos nosotros con un buen partido de la selección.
Las glorias del balonmano se nos quedan cortas para tamaña indigestión...
España no es Uganda. Ni Urdanga.
jueves, 24 de enero de 2013
Amy, cariño
Caso Amy Martin, desvelado por El Mundo. La segunda
personalidad de un coleguita de la Fundación
Ideas escribe artículos a 3.000 euros la gracia. La rubia de
bote más falsa que Judas se lo lleva crudo. En concreto, se mete pa' adentro lo
que muchos periodistas con familia no ganan ni con premios en dos meses.
Amy Martin representa bien el modelo de periodismo virtual
made in Spain. Ese periodismo de prime time que es el que triunfa en un país
sensacionalista. En el gremio, atestado de candidatos gracias a la superpoblación
de facultades de Comunicación, brillan los que brillan, gracias al lustre de la
inmensa mayoría que permanece siempre a pie de obra.
Amy Martin es la presidenta del Club de Periodistas de
Relumbrón. De los de tarjeta de crédito, comidas, contactos con el mundo de la
banca, tejemanejes con el sector político… De los que predican sobre la ética
del periodismo y, en muchos casos, maltratan sistemáticamente a los que tienen
más cerca. De los activistas que no tienen tiempo para la reflexión. De los que
miden los éxitos a escala de sus índices de fama. Amy Martin es de las que pisa
cuellos a precio de oro. De las que tiene cierta áurea exterior y es repudiada
en la intimidad por los que la conocen demasiado de cerca.
En el día de San Francisco de Sales (sales=rebajas), el día
del patrón de los periodistas, aprovechamos para poner velas a San Judas Tadeo,
referente de las causas perdidas. Y poner velas y esperar el milagro es un acto
de fe, de esperanza y de caridad. Porque, a pesar de que Amy Martin es el
reflejo de un pufo, hay muchos Carlos Segovia con ganas de conquistar la verdad
rebuscando en el baúl de lo políticamente vedado.
Amy, cariño, no sabes la alegría que me da verte de nuevo… Sobre todo en este día en el que los mismos periódicos cuentan sus desgracias en forma de Encuesta de Población Activa...
viernes, 18 de enero de 2013
Gobiernos de juguete
Dicen que gobernar es tomar decisiones. Acertadas, se supone. Requiere conocer los temas, conocer a la gente, elegir a los mejores, dar consejos, dejar libertad, confiar en las personas, proponer, seguir las decisiones, hacer que se cumplan, evaluar las consecuencias, evitar malinterpretaciones, dar la cara y exigir responsabilidades.
La dañina política partidista ha hecho que gobernar en España sea ganar una batalla, tener la voz cantante, llevarse el gato al agua, poder pisar más fuerte, elegir a los amigos, salir ganando, apostatar de las decisiones técnicas, buscar las palabras más sonoras, sonreír a la cámara, interpretar la hipocresía, coleguear en los despachos, revolver los tres poderes, prostituir a los medios, esconder las verdades, silenciar la incompetencia, imponer ideologías, desandar lo andado y, encima, no exigir más responsabilidades que las que pida la Justicia.
Un gobierno que no es capar de castigar con una dureza ejemplar a sus propios corruptos es un gobierno con miedo. Y un gobierno con miedo es tan nocivo como un gobierno de tontos. Dos gobiernos españoles nocivos a la vez hunden a cualquiera.
martes, 15 de enero de 2013
Caza y talento
Esperanza Aguirre da el salto a la privada. Quizás sea aprovecharse. Quizás sea honestidad: para lo que voy a ir a Turismo a costa del erario público, me busco una salida gratis-total para los contribuyentes, ahogados, en muchos casos, hasta el extremo de tener que pagar más que nadie por los gelocatiles madrileños.
Quizás sea un movimiento de Kasparov para seguir esa estela
de distanciamiento con el PP de Madrid. Y con el PP, en general. Desde luego,
salir en la misma foto que Ignacio González sólo puede traerle ya quebraderos
de cabeza.
Ignacio González tiene nombre de chico de club de hípica. Pero
hay demasiados hastag que le colocan a los pies de los caballos. Twitter cree –así,
yendo a bulto- que tiene cara de culpable. El pajarito considera que no es
trigo limpio. El ático. Las escuchas. Los espías. Gallardón. La sanidad
patas arriba. Güemes. El euro por la cara. Turbio.
Aguirre no se ha ido de cazatalentos así porque así. Es muy
posible que su éxodo a la privada sea una huida hacia adelante de su fracasado relevo
público. Su delfín. Su conato de tumba. Ella tiene talento. Es evidente. Pero él
y las raspas del PP de Madrid –así, yendo al bulto injusto de la generalización-
son más de caza. De disparar a quien se mete donde no le llaman.
jueves, 10 de enero de 2013
Bye
En España no dimite el que debe, sino el que quieren. El que quieren las mayorías parlamentarias, entendidas como arrejuntamiento de intereses partidistas conjugados de aquí y de allá. Porque en los arrejuntamientos siempre se entienden todos.
Dimitir en España es fruto del parto de la decisión de la “oposición
en bloque”. Entendiendo a la “oposición en bloque” como la que se escandaliza sólo
cuando le interesa en bloque. A ella. A cada partido. A unas siglas oxidadas.
En España no se dimite cuando hay un error de bulto. Es
tradición histórica de nuestra democracia moderna. Los errores de bulto salen
en la prensa –o salían, cuando el periodismo de investigación iba más allá de
la cámara oculta en los dormitorios ajenos- y, como mucho, hunden la moral. La
moral del pueblo, que no tiene más remedio que votar a corruptos en listas
cerradas y consentidas. O no. La democracia de la nariz tapada crece.
Es un lugar común decir que dimitir es, en España, un verbo
pasivo olvidado en el diccionario de los irresponsables. Que es un verbo
marginado en el plan de vida de los que tiran la piedra, se llevan la pasta, vacían
las arcas y esconden la mano. Tan lugar común como el Quijote. Y tan cierto,
como Cervantes.
Dimitir es un verbo muy de toreo de salón. Por eso en este
país de instituciones elefantiásicas sólo dimite un Cervera o un Pimentel de
vez en cuando. El resto no son dimisiones. Son extorsiones a vida o muerte.
Y lo de Durán es eso: que querer ser la sal de todos los
platos y llevarse todo a precio de saldo para Cataluña, para CiU y para sus
estancias en el Palace sienta mal, incluso a una oposición en bloque adormecida
por su propia levedad. Pero no pasará nada.
En España pedimos más responsabilidades a un entrenador del
Madrid.
jueves, 3 de enero de 2013
Un euro por la cara
El día 1, con festividad y alevosía del año nuevo, entró en vigor el euro
por receta en Madrid. La prueba del algodón de la esquizofrenia política
española: mientras Rajoy lleva a los tribunales el aguinaldo farmacéutico de
Cataluña, la Comunidad
de Ignacio González ha sacado la hucha del Domund para recaudar en los
establecimientos farmacéuticos lo que necesita para cuadrar sus cuentas
sanitarias.
Error.
Hoy, el Sistema Nacional de Salud es menos nacional y menos
equitativo.
Hoy, el discurso de la reforma sanitaria del Partido Popular
se resquebraja.
Hoy, Castilla-La Mancha sufrirá en sus carnes el efecto
llamada de la inmigración sanitaria. Un euro no es casi nada. Muchas recetas
son una ruina.
Hoy, el polimedicado madrileño inicia su cuesta de enero más
empinada.
Hoy, los farmacéuticos de Madrid parecerán más expendedores
que profesionales sanitarios claves para el buen funcionamiento de la sanidad pública.
Hoy, la sanidad madrileña es más cara.
Hoy, los pensionistas de Madrid se pensarán dos veces bajar
a la farmacia.
Hoy, Ignacio González y Javier Fernández-Lasquetty se salen
con la suya, a costa de la nuestra.
Hoy, se agigantan las heridas entre el Ministerio de Sanidad
y una Madrid a su aire.
Hoy, Mato ha perdido el pulso.
Hoy, el PSOE será más demagógico que nunca.
Hoy, el PP aliñará sus argumentarios.
Hoy, Llamazares volverá a darnos la matraca.
Hoy, los ciudadanos pagaremos a un euro por receta los sobrecostes
de una gestión política deficiente.
Hoy, añoramos los tiempos de las pesetas…
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